Fioretto A1, l'anziana paralitica, titolo SP

Florecillas de la adolescencia – 1

Desde niña,  la pequeña Filomena fue enseñada a tener gran atención hacia los más  desafortunados y necesitados, algo que le resultó pronto muy natural: si de hecho, ella se mostraba con todos con gran amabilidad y respeto, hacia los más pobres y los enfermos, nutría una espontánea predilección.

Su madre, la acostumbró a dar limosna y a ofrecer siempre ayuda a cuantos lo necesitasen, a privarse de lo suyo para ofrecérselo a quien estaba en necesidad y la lección había sido aprendida.

Esto lo vemos en muchos episodios de su vida, y uno de estos se refiere a una anciana paralítica muy pobre,  carente incluso de los necesario.

La señora Galcerán, mandaba a menudo a su hija a llevarle alimentos. Filomena, sin embargo, no se contentaba con entregarle la comida, sino que se detenía con la pobre ancianita para confortarla  y ayudarle a aceptar con serena resignación ese sufrimiento.

La anciana se quedaba aliviada y consolada por las palabras que la niña le dirigía y se sentía feliz cada vez que ella iba a visitarla.

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