Fioretto A3, vanità, titolo SP

Fioretti dell’adolescenza – 4

En 1859, la familia Ferrer, afrontó el enésimo traslado a causa de la profesión de escultor del papá Felix. El traslado fue de Margalef a Capsanes. En esa época, Filomena tenía 17 años. Durante el cambio de domicilio ocurrió un terrible accidente: la joven Ferrer cayó del caballo y se hizo una tremenda herida en la cabeza.

Su padre, intervino rápidamente para socorrerla, pero la sangre brotaba en gran cantidad y el cabello no permitía aplicar ninguna medicación. El señor Félix no tuvo otra solución que cortar los cabellos de su hija, que no profirió ni una palabra de queja, dejándose cortar los cabellos de mala manera y medicar la herida como su padre pudo.

Algún tiempo después, como si no hubiera sido suficiente, al corte de cabello, poco ortodoxo, se añadió una nueva estocada a la natural vanidad femenina, porque a la joven y bella Filomena le sobrevino una erisipela en el rostro que la convirtió en un monstruo. En esa enésima desgracia, más evidente que el rostro desfigurado, fue la virtud de Filomena que afrontó con resignación y paciencia incluso esta dolorosa enfermedad.

El cirujano, que tuvo que hacerle una operación en el rostro, dijo que se maravilló de la fortaleza demostrada por Filomena, y todos quedaban tan edificados que no veían la fealdad momentánea de su rostro, apreciando más bien la belleza de su ánimo.

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